Actualizado en julio de 2026.
¿Qué es una bomba de calor centralizada y cómo sustituye a una caldera comunitaria?
Una bomba de calor centralizada es un sistema de generación térmica común que proporciona calefacción y, si el proyecto lo contempla, agua caliente sanitaria a las viviendas de un edificio.
En una instalación aerotérmica aire-agua, una o varias unidades exteriores extraen energía del aire y la transfieren al agua que circula por la red comunitaria.
A diferencia de una caldera de gas o gasóleo, no produce calor mediante combustión.
Utiliza electricidad para trasladar energía térmica y puede sustituir total o parcialmente la sala de calderas existente.
Para saber si es viable, deben estudiarse la demanda del edificio, la instalación hidráulica, los radiadores, la potencia eléctrica y el espacio disponible.
¿Es lo mismo que una “caldera de bomba de calor”?
No exactamente.
“Caldera de bomba de calor” es una expresión habitual, pero el término técnico correcto es bomba de calor.
- Una caldera de gas o gasóleo genera calor mediante combustión;
- una bomba de calor utiliza electricidad para captar energía del aire exterior y transferirla al agua del circuito de calefacción.
En una instalación centralizada, la bomba de calor puede sustituir total o parcialmente a la caldera comunitaria y proporcionar calefacción y, si el proyecto lo contempla, agua caliente sanitaria.
¿Qué elementos forman una instalación centralizada de bomba de calor?
La configuración depende de las características y necesidades del edificio, pero normalmente incluye:
- Una o varias bombas de calor aire-agua, que pueden funcionar en cascada.
- Bombas de circulación, intercambiadores, colectores, válvulas y tuberías.
- Depósitos de inercia y acumuladores de agua caliente sanitaria, cuando son necesarios.
- La red de distribución y los emisores de las viviendas, como radiadores o suelo radiante.
- Sistemas de regulación, medición de consumos y monitorización.
- Instalación eléctrica y, si el proyecto lo requiere, un sistema de apoyo.
Parte de la instalación existente puede conservarse, pero antes hay que comprobar el estado de las tuberías y si los radiadores pueden proporcionar el confort necesario con la temperatura de trabajo de la bomba de calor.
¿Cómo funciona la calefacción central con bomba de calor en un edificio?
Una bomba de calor centralizada capta energía térmica del aire exterior mediante un circuito refrigerante.
Después, un compresor eleva su temperatura y un intercambiador transfiere esa energía al agua de la instalación.
El agua caliente se distribuye por la red comunitaria hasta los radiadores, el suelo radiante o los fancoils de las viviendas.
El sistema de regulación ajusta su funcionamiento a la demanda del edificio. Su rendimiento depende, entre otros factores, de la temperatura exterior y de la temperatura que deben alcanzar los emisores.

¿Puede cubrir calefacción y ACS?
Sí. Una bomba de calor centralizada puede producir calefacción y agua caliente sanitaria (ACS), siempre que la instalación se diseñe para cubrir ambos servicios.
Para producir ACS suelen incorporarse acumuladores, intercambiadores y un sistema de regulación que gestione las diferentes temperaturas y horarios de consumo. Según la demanda del edificio, también puede ser necesario mantener un equipo de apoyo para cubrir picos de consumo o alcanzar las temperaturas sanitarias requeridas.
La bomba de calor también puede destinarse únicamente a calefacción y conservar otro sistema para el ACS. Esta decisión debe tomarse a partir del estudio técnico y económico del edificio.
¿Puede proporcionar refrigeración?
Puede hacerlo si la bomba de calor es reversible y la instalación está preparada para distribuir agua fría. No basta con invertir el funcionamiento del equipo.
Los radiadores convencionales no son adecuados para refrigerar. Para ofrecer frío suelen necesitarse fancoils, suelo refrescante u otros emisores compatibles, además de aislamiento en las tuberías, evacuación de condensados y control de la humedad.
Por tanto, sustituir la caldera comunitaria por una bomba de calor no implica disponer automáticamente de refrigeración en las viviendas. Esta posibilidad debe contemplarse desde el diseño del proyecto.
¿En qué edificios puede instalarse una bomba de calor centralizada?
Una bomba de calor centralizada puede instalarse tanto en edificios nuevos como existentes.
Es especialmente adecuada cuando ya existe una red comunitaria de calefacción por agua, pero su viabilidad debe comprobarse mediante un estudio técnico.
Antes de diseñar la instalación hay que analizar:
- Demanda térmica: cuánta energía necesita el edificio en los días más fríos.
- Temperatura de impulsión: a qué temperatura debe circular el agua para mantener el confort.
- Radiadores y tuberías: si pueden reutilizarse o necesitan alguna adaptación.
- Espacio disponible: ubicación de las unidades exteriores, equipos hidráulicos y acumuladores.
- Potencia eléctrica: capacidad de la acometida y posibles ampliaciones necesarias.
- Ruido y vibraciones: distancia a viviendas, patios, fachadas y edificios próximos.
- Producción de ACS: demanda simultánea y capacidad de acumulación, si se incluye este servicio.
- Estado de la envolvente: aislamiento, ventanas y pérdidas térmicas del edificio.
- Normativa y permisos: condiciones urbanísticas, protección del edificio y autorizaciones aplicables.
La antigüedad o el número de viviendas no determinan por sí solos la viabilidad.
Si algún punto no cumple las condiciones necesarias, el proyecto puede requerir mejorar los emisores, la instalación hidráulica, la envolvente o la potencia eléctrica.
En algunos edificios también puede ser más conveniente una solución híbrida.
¿Funciona una bomba de calor en un edificio antiguo?
Sí. La antigüedad del edificio no impide instalar una bomba de calor centralizada.
Lo determinante es su demanda térmica y el estado de las instalaciones.
En un edificio antiguo deben estudiarse especialmente:
- El aislamiento y las pérdidas de calor por fachadas, cubierta y ventanas.
- La temperatura que necesitan los radiadores para mantener el confort.
- El estado de las tuberías, los montantes y la instalación hidráulica.
- El espacio para las unidades exteriores, los equipos y la acumulación.
- La potencia eléctrica disponible.
- Las posibles molestias por ruido y vibraciones.
Según el resultado, puede ser viable conservar gran parte de la instalación, adaptar algunos radiadores, mejorar la envolvente o plantear una solución híbrida o por fases.
El sistema debe dimensionarse mediante un cálculo de cargas térmicas.
El número de viviendas o los metros cuadrados, por sí solos, no permiten determinar la potencia necesaria.
¿Se pueden conservar las tuberías y los radiadores existentes?
Sí, en muchos edificios pueden conservarse las tuberías y los radiadores de agua, pero no debe darse por hecho.
Es necesario comprobar si pueden distribuir y emitir el calor que necesita el edificio con la temperatura de trabajo de la bomba de calor.
Las bombas de calor suelen ofrecer un mejor rendimiento cuanto menor es la temperatura de impulsión.
Sin embargo, un radiador entrega menos potencia cuando recibe agua a menor temperatura. Su compatibilidad no depende únicamente de que sea de aluminio, hierro fundido o acero ni del número de elementos.
Hay que calcular la demanda térmica de cada vivienda, la potencia que entregan los emisores a la temperatura prevista y la impulsión necesaria en los días más fríos. También debe tenerse en cuenta el aislamiento del edificio.
Además de esto, debe revisarse la red hidráulica:
- Estado y aislamiento de las tuberías.
- Diámetro y caudal que pueden admitir.
- Pérdidas de carga de la instalación.
- Capacidad de bombas, válvulas y colectores.
- Equilibrio entre plantas, montantes y viviendas.
Si la potencia emisora es suficiente y la red puede mover el caudal necesario, es posible aprovechar gran parte de la instalación.
Los radiadores eléctricos no pueden conectarse a una bomba de calor aire-agua porque no forman parte de la red hidráulica.
¿Cuándo hay que adaptar o cambiar emisores?
Hay que intervenir cuando los radiadores existentes no pueden cubrir la demanda térmica a la temperatura de impulsión prevista.
Esto no obliga necesariamente a sustituirlos todos: la adaptación puede limitarse a las viviendas o estancias con potencia insuficiente.
Las principales opciones son:
- Añadir elementos o instalar radiadores de mayor superficie.
- Sustituirlos por radiadores diseñados para trabajar a baja temperatura.
- Instalar fancoils cuando se necesita más potencia o también refrigeración.
- Mejorar el aislamiento para reducir la demanda del edificio.
- Utilizar una bomba de calor de alta temperatura o un sistema híbrido cuando esté justificado.
Trabajar a mayor temperatura puede facilitar la conservación de los radiadores, pero suele reducir el rendimiento estacional de la bomba de calor.
Además, aunque se mantengan los emisores, puede ser necesario limpiar y equilibrar la red, ajustar válvulas o sustituir las bombas de circulación.
¿Cuándo conviene y cuándo debe estudiarse otra solución?
Una bomba de calor centralizada conviene cuando el estudio técnico confirma que puede cubrir la demanda del edificio con un funcionamiento eficiente y una inversión proporcionada.
Suele encajar cuando:
- Existe una red central de calefacción por agua que puede reutilizarse o adaptarse.
- Los radiadores pueden trabajar con una temperatura de impulsión compatible.
- Hay espacio para las unidades exteriores, los equipos hidráulicos y la acumulación.
- La acometida dispone de potencia eléctrica suficiente o puede ampliarse.
- Es posible cumplir los límites de ruido y vibraciones.
- El análisis económico ofrece un coste razonable durante la vida útil de la instalación.
- La actuación se combina, cuando es necesario, con mejoras en la envolvente o los emisores.
Debe estudiarse otra solución cuando:
- El edificio necesita temperaturas muy altas y no es viable reducir la demanda ni adaptar los radiadores.
- No existe una ubicación adecuada para los equipos o hay condicionantes acústicos difíciles de resolver.
- La ampliación de la instalación eléctrica resulta desproporcionada.
- La red hidráulica exige una renovación integral.
- El consumo previsto no permite justificar la inversión.
- Una sustitución completa no garantiza el confort o un rendimiento estacional adecuado.
En estos casos puede ser más conveniente una bomba de calor de alta temperatura, un sistema híbrido, una renovación por fases u otra solución centralizada.
La decisión debe comparar inversión, consumo anual, mantenimiento, vida útil y emisiones para las mismas necesidades de calefacción y ACS.
Bomba de calor, caldera o sistema híbrido: diferencias importantes
Ninguna solución es la mejor para todos los edificios.
La elección depende de la demanda térmica, la temperatura que necesitan los radiadores, el estado de la instalación, el espacio disponible y la potencia eléctrica.
| Aspecto | Bomba de calor centralizada | Caldera de gas o gasóleo | Sistema híbrido |
|---|---|---|---|
| Generación de calor | Transfiere al agua energía captada del aire utilizando electricidad. | Genera calor mediante la combustión de gas o gasóleo. | Combina una bomba de calor con una caldera de apoyo. |
| Temperatura de impulsión | Funciona con mayor eficiencia a temperaturas bajas o medias. Puede alcanzar temperaturas superiores, con una posible reducción del rendimiento. | Puede trabajar a temperaturas elevadas, habituales en instalaciones antiguas. | La bomba de calor cubre la demanda habitual y la caldera interviene cuando se necesita más temperatura o potencia. |
| Radiadores existentes | Pueden conservarse si ofrecen suficiente potencia con la nueva temperatura de trabajo. | Normalmente permite conservar emisores diseñados para alta temperatura. | Facilita mantener los radiadores cuando no pueden cubrir toda la demanda solo con la bomba de calor. |
| Picos de demanda | Deben cubrirse mediante un dimensionamiento correcto, equipos en cascada, acumulación o apoyo. | Puede cubrirlos directamente si está bien dimensionada. | La caldera actúa como apoyo en los momentos de mayor demanda. |
| Requisitos principales | Espacio exterior, potencia eléctrica, control acústico e integración hidráulica. | Suministro o almacenamiento de combustible, evacuación de humos y ventilación. | Requiere integrar y controlar correctamente ambas tecnologías. |
| Combustibles y emisiones | No produce emisiones por combustión en el edificio. | Mantiene el consumo de combustibles fósiles y sus emisiones directas. | Reduce el uso de combustible, pero no lo elimina. |
| Cuándo suele encajar | Cuando puede trabajar con un rendimiento estacional adecuado y la instalación es compatible. | Cuando las condiciones del edificio dificultan técnicamente otra alternativa. | Cuando una sustitución completa no es viable o se plantea una transición por fases. |
La eficiencia de una caldera no debe compararse con el COP de una bomba de calor, porque son indicadores diferentes.
La comparación debe calcular el consumo anual de cada alternativa bajo las mismas condiciones de demanda y temperatura.
En un sistema híbrido, las tecnologías tampoco tienen que aportar siempre la misma cantidad de energía.
La regulación debe priorizar el equipo que resulte más adecuado en cada momento según la demanda y las condiciones de funcionamiento.
¿Qué debe estudiar un proyecto serio antes de sustituir la caldera?
Antes de elegir equipos o solicitar presupuestos, debe analizarse el funcionamiento real del edificio.
El estudio debería incluir:
- Consumos y demanda: consumos reales de calefacción y ACS de varios años, cargas térmicas por zonas y potencia máxima necesaria. La potencia nominal de la caldera existente no indica por sí sola qué bomba de calor hace falta.
- Producción de ACS: consumo horario y estacional, recirculación, temperaturas necesarias y capacidad de acumulación.
- Radiadores: temperaturas de impulsión y retorno en días fríos y potencia que pueden emitir con el nuevo régimen de trabajo.
- Red hidráulica: estado de tuberías y montantes, caudales, pérdidas de carga, bombas de circulación y equilibrio entre viviendas.
- Espacio y accesos: ubicación de unidades exteriores, equipos hidráulicos y acumuladores, resistencia estructural y espacio para realizar el mantenimiento.
- Instalación eléctrica: potencia disponible, posibles ampliaciones de la acometida y coste de las actuaciones necesarias.
- Ruido y vibraciones: impacto sobre las viviendas y medidas acústicas y antivibratorias.
- Continuidad del servicio: funcionamiento durante los desescarches, equipos en cascada, redundancia y sistema de apoyo ante averías o picos de demanda.
- Regulación y medición: control de temperaturas y horarios, contadores, reparto de consumos y monitorización de la instalación.
- Rendimiento y costes: rendimiento estacional previsto —no solo el COP nominal—, inversión, consumo anual, mantenimiento y diferentes escenarios de tarifas energéticas.
- Ejecución y mantenimiento: proyecto, legalización, pruebas, puesta en marcha, formación de responsables y plan de mantenimiento.
El RITE exige que toda reforma disponga de un proyecto o una memoria técnica que justifique el cumplimiento normativo.
Cuando la potencia térmica nominal que se va a instalar es superior a 70 kW, se requiere un proyecto redactado por un técnico competente.
Este debe describir la instalación completa, justificar su eficiencia y seguridad e incluir las pruebas y el manual de uso y mantenimiento.
Estas instalaciones también tienen obligaciones específicas de medición, funcionamiento y mantenimiento (BOE: Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios)
Sin este análisis no puede estimarse con rigor la potencia necesaria, el consumo esperado ni la viabilidad económica de la sustitución.
¿Qué errores pueden hacer que una bomba de calor centralizada rinda peor de lo esperado?
Una bomba de calor puede estar bien fabricada y ofrecer un mal resultado si se dimensiona o integra de forma incorrecta.
Los errores más habituales son:
- Dimensionarla por los metros cuadrados o por la potencia de la antigua caldera. Puede provocar un equipo insuficiente, sobredimensionado o con demasiados arranques y paradas.
- Dar por hecho que todos los radiadores son compatibles. Su potencia debe calcularse con la temperatura de impulsión prevista.
- Utilizar el COP de catálogo como ahorro anual. El resultado real depende del clima, la temperatura del agua, los desescarches y el funcionamiento durante toda la temporada.
- Estudiar por separado calefacción y ACS. Los picos de agua caliente pueden condicionar la potencia, la acumulación y el sistema de apoyo.
- Ignorar los consumos auxiliares. Las bombas de circulación, la regulación y las pérdidas de acumulación también forman parte del consumo total.
- No comprobar la potencia eléctrica disponible. Puede limitar el funcionamiento o exigir una ampliación no prevista.
- Elegir la ubicación sin estudiar ruido y vibraciones. Una mala implantación puede causar molestias y obligar a realizar correcciones posteriores.
- Omitir el equilibrado hidráulico y la regulación. Algunas viviendas pueden recibir demasiado calor y otras no alcanzar la temperatura necesaria.
- No prever desescarches, redundancia y apoyo. Puede reducirse el confort durante los días más exigentes o ante una avería.
- No medir el rendimiento después de la puesta en marcha. Sin contadores y monitorización no pueden detectarse desviaciones ni optimizarse los ajustes.
También es un error prometer un porcentaje fijo de ahorro o amortización y descontar una ayuda pública antes de comprobar sus requisitos.
La viabilidad económica debe calcularse con consumos reales, costes completos y varios escenarios de tarifas y financiación.
¿Qué pasos debe seguir la comunidad?
La decisión no debería comenzar solicitando el precio de una máquina.
Primero hay que conocer las necesidades del edificio y comparar soluciones completas.

- Recopilar consumos y documentación. Reunir facturas de calefacción y ACS de varios años, contratos de mantenimiento, planos y datos de la instalación existente.
- Realizar un diagnóstico inicial. Analizar demanda térmica, radiadores, red hidráulica, espacio, potencia eléctrica y condicionantes acústicos.
- Comparar alternativas. Valorar la sustitución completa, un sistema híbrido u otras opciones bajo las mismas condiciones de demanda, inversión y mantenimiento.
- Definir la propuesta. Presentar a los propietarios el alcance de la actuación, el presupuesto completo, la financiación, los costes previstos, los plazos y las posibles ayudas, sin considerarlas garantizadas.
- Aprobar la actuación en junta. El acuerdo debe adoptarse con la mayoría que corresponda y quedar correctamente recogido en el acta.
- Redactar el proyecto y tramitar los permisos. Un técnico competente debe dimensionar la instalación, justificar el cumplimiento normativo y preparar su legalización.
- Ejecutar y poner en marcha la instalación. La obra debe incluir pruebas, equilibrado hidráulico, regulación, verificación de consumos y formación de los responsables.
- Medir y mantener. Después de la puesta en marcha hay que monitorizar el rendimiento, corregir desviaciones y aplicar el plan de mantenimiento.
La comunidad debería aprobar una solución técnica y económica completa, no únicamente un modelo de bomba de calor o un presupuesto de suministro.
¿Cómo puede ayudar Envoltia?
Envoltia acompaña a la comunidad durante todo el proceso de sustitución de la caldera, desde el diagnóstico inicial hasta la puesta en marcha y el seguimiento de la nueva instalación.
El trabajo puede incluir:
- Análisis de consumos y necesidades térmicas del edificio.
- Estudio de radiadores, tuberías, ACS, potencia eléctrica, espacio y acústica.
- Comparación entre bomba de calor, sistema híbrido y otras alternativas.
- Definición de la solución técnica y del presupuesto completo.
- Apoyo en la presentación de la propuesta a la comunidad.
- Estudio de ayudas y financiación disponibles, sujetas a sus requisitos y aprobación.
- Coordinación del proyecto, permisos, ejecución y legalización.
- Puesta en marcha, regulación y seguimiento del rendimiento.
El objetivo es determinar qué solución resulta viable para el edificio y qué adaptaciones necesita, antes de que la comunidad apruebe la inversión.
Solicita un estudio inicial de viabilidad
Y comprueba si una bomba de calor centralizada es adecuada para tu edificio.
Preguntas frecuentes
¿Puede una bomba de calor sustituir por completo la caldera comunitaria?
Sí, cuando puede cubrir la demanda máxima de calefacción y ACS con un rendimiento adecuado.
En otros edificios puede ser más conveniente conservar un equipo de apoyo o instalar un sistema híbrido.
¿Funciona una bomba de calor con radiadores de alta temperatura?
Puede funcionar, pero hay que calcular la potencia que entregan los radiadores con la nueva temperatura de impulsión.
Trabajar a temperaturas más altas suele reducir el rendimiento de la bomba de calor, por lo que puede ser necesario adaptar emisores o reducir previamente la demanda.
¿Puede instalarse en un edificio antiguo sin aislamiento?
Sí, pero un edificio con muchas pérdidas térmicas necesitará más potencia y consumirá más energía.
El estudio debe determinar si los radiadores son suficientes y si conviene mejorar el aislamiento antes o durante la sustitución.
¿Funciona cuando la temperatura exterior es muy baja?
Sí, una bomba de calor aire-agua puede extraer energía del aire incluso con temperaturas bajo cero.
Sin embargo, su potencia y rendimiento pueden disminuir, por lo que debe dimensionarse para el clima local y prever los desescarches y el apoyo necesario.
¿Necesita cada vivienda su propia unidad exterior?
No. En un sistema centralizado se instalan uno o varios equipos comunes, normalmente en cascada, que abastecen la red del edificio.
Su ubicación debe disponer de espacio, circulación de aire, acceso para mantenimiento y control acústico.
¿Puede producir calefacción y ACS al mismo tiempo?
Puede cubrir ambos servicios si la instalación se diseña para ello.
Es necesario calcular los consumos simultáneos, dimensionar la acumulación y establecer una regulación que gestione las prioridades sin afectar al confort.
¿Es obligatorio conservar una caldera de apoyo?
No siempre.
Puede eliminarse si la bomba de calor cubre toda la demanda y el proyecto garantiza la continuidad del servicio.
En otros casos, mantener un apoyo puede ser conveniente para los picos de consumo, las averías o una transición por fases.
¿Se puede refrigerar utilizando los radiadores existentes?
Los radiadores convencionales no son adecuados para refrigerar.
Para distribuir frío se necesitan emisores compatibles, como fancoils o suelo refrescante, además de tuberías aisladas, evacuación de condensados y control de la humedad.
¿Es viable una bomba de calor centralizada en tu edificio?
Solicita un estudio inicial de viabilidad.
Revisaremos los consumos reales, la demanda térmica, el ACS, los radiadores, la red hidráulica, el espacio disponible, la potencia eléctrica y las condiciones acústicas.
Sabrás qué soluciones son viables, qué adaptaciones necesita el edificio y bajo qué condiciones técnicas y económicas, para que la comunidad pueda decidir con datos.
